Pintura y creación de David Gil
Por:Odalís G. Pérez
Miembro de la Asociación Internacionalde Críticos de Arte (AICA) y de la Asociación Dominicanade Críticos de Arte (ADCA)
Desde que el objeto de arte se extiendeconvertido en expresión y sustancia, y quiere ser pintura relatada en la tela oen cualquier tipo de soporte, empieza como cuerpo a Cobrar valor, especie de forma o visión que no escapa a lo que dice el receptor,aquel que mira, reconduce, dirige, palpa, se deja mirar y a la vez acepta orechaza aquello que esta fijamente pensado, tratado, conocido o reconocido comoarte, estimulo y figuración.
La inspiración, si es divina, absorbe, conmueve, seimpone en el ojo, la mano y el mirar del artista. Se trata de una intención y ala vez una infusión. Parecería que el ojo divino determinara el hecho mismo dela creación. Estado nouménico, huella que aspira a convertirse en punto,cuerpo, cuerpo significante, soplo, temperatura de todos lo sentido que tambiénsacuden, el ser en su amplio movimiento de la temporalidad.
Lo que no logra perderse en esta orden es la imagenque surge como tiempo-especio de una latencia o turgencia interior. Así lacosas, el orden se construye como figura, locus, puente perceptivo mediante elcual se pronuncia en la tela, el papel o cualquier tipo de soporte, los idealesestéticos ligados a la autorrepresentación de Dios, su presencia yprincipalidad en el mundo del artista.
Si el mundo interno de David Gil se apoya en elreconocimiento de lo divino, sus imágenes quieren traducir, pretenden inducirtambién a una forma sustancia donde lo relativo a Dios se pronuncia en lafinalidad específica de su pintura. A través de su trazo, línea, color y tipocomposicional, la idea de artizar, lo divino impulsa en el proceso confirmativode su arte, un significado-expresión constituido en esta propuesta visual.
David Gil (nagua, 1971, republica dominicana) es unartista que ha estudiado su profesión en altos de Chavón, Escuela de Bellasartes de San Francisco de Macorís, y ha sido también profesor de dibujo ypintura en algunos centros artísticos y culturales del país. Ha sido, además,director y animador de casas, centro y talleres de pintura y dibujo. Aporte deser miembro del colegio dominicano de artistas plásticos (CODAP), David Gil haparticipado en numerosas explosiones colectivas en el país y ha presentadocinco exposiciones individuales hasta el momento. Algunos coleccionistasdominicanos y extranjeros poseen sus obras.
En el presente, David Gil nos presenta una muestradonde el símbolo y el espacio se ligan y a la vez se encuentra en una miradafigural que pronuncia vivencia ligada a una visión o evocación de lo religiosoy lo alegórico. Su lenguaje ha evolucionado de una figuralidad tópica a unafiguración neoexpresionista con valore metasimbolicos.
Lo que imagina, conceptualiza y pronuncia en estecaso la obra de David Gil, son contenidos surgentes cuya visualización separticulariza en embarcaciones mesiánicas, orante frente al mar, manosencadenadas, llama encendida por el fuego del espíritu, cruces y peces en mar ytierra, nubarrones que anuncia muerte y tempestades, paisajes, crucifixiones ysoles que simbolizan despertares de conciencia. El libro como símbolo de vida,salvación y visión es también tratado como camino luz y símbolo de paz.
El artista necesita los símbolos para expresar sumundo como protorealidad, hace luminosos, destellos, y colores que junto a lamirada cristiana quieren "decir” aquello que fuera del misterio se tornatambién inaccesible.
Fugacidad y concentración aspira a significar elámbito donde la subjetividad predomina como imagen instruida por aquellaausencia-presencia divina que inspira y a la vez motiva el sentido de estoscuadros que también son signo de vida y símbolos de esperanza. Mundo fenómenoinmanente, espesor estético de la representación y sobre todo. Tiempo, celebrael acto de creación propicio para la interpretación de temas que ya tienen unalarga tradición en la historia del arte dominicano y caribeño.
David Gil puntualiza desde su arte convergenciaentre sujeto y Dios que vivamente aspira a establecer un mensaje, no ya ético osimplemente moral, sino más bien, a la divinidad de lo artístico y a su cosmosadvertido como figuración pictórica. Lo formal, lo subjetivo y lo "visional”aspiran en esta Expo-individual al conformar una poética pictórica distinta enla evolución del artista.